Una propuesta social, no médica. Acompañar trabaja desde la compañía, la escucha y la experiencia cotidiana; no somos profesionales sanitarios ni ofrecemos diagnóstico o terapia. Estos juegos buscan compartir tiempo y conversación. Adaptalos a los gustos y posibilidades de cada persona; ante dolor, mareo, fatiga o indicaciones clínicas, hay que detenerse y consultar a un profesional.
Antes de empezar
Elegí un momento tranquilo, quitá obstáculos del espacio y preguntá si la persona tiene ganas de jugar. La meta no es acertar: es disfrutar, recordar y sentirse acompañada.
1. Parejas de recuerdos
Usá seis u ocho tarjetas con fotos, objetos o palabras. Dejalas boca abajo y busquen las parejas de a una. Si resulta difícil, empezá con tres parejas visibles.
2. La bandeja curiosa
Colocá cinco objetos cotidianos en una bandeja. Miren durante un minuto, tapala y retirá uno. La pregunta no es “¿te acordás?”, sino “¿qué cambió?”.
3. Palabras de una categoría
Elijan una categoría querida —comidas, canciones, barrios o plantas— y nombren elementos sin apuro. Podés sumar fotos o recuerdos para abrir la conversación.
4. Ordenar una historia
Escribí tres o cuatro pasos de una actividad conocida, como preparar mate o regar. Mezclalos y armen juntos la secuencia correcta.
5. Ritmo con palmas
Marcá una secuencia corta de palmas sobre la mesa y proponé repetirla. Empezá con dos golpes, cambiá el ritmo y dejá que la persona también invente.
6. Espejo sentado
Sentados y con los pies firmes, una persona hace movimientos lentos con manos y brazos y la otra los imita. No hace falta levantar peso ni forzar articulaciones.
7. La foto que abre historias
Elegí una fotografía y preguntá qué reconoce, qué sonidos recuerda o qué le gustaría contar. No corrijas detalles: seguí el hilo que la persona quiera compartir.
8. Elegir la canción
Ofrecé dos o tres canciones conocidas y preguntá cuál prefiere. Después pueden tararear, marcar el ritmo o hablar de dónde la escuchaba.
Cómo hacer que el encuentro sea agradable
- Ofrecé opciones y aceptá un “hoy no” sin insistir.
- Celebrá la participación, no el resultado.
- Alterná conversación, pausa y movimiento suave.
- Repetí las propuestas que la persona disfruta y modificá las que cansan.
El acompañamiento social puede ayudar a sostener estos momentos cuando la familia no siempre tiene disponibilidad. Acompañar ofrece conversación, paseos y actividades cotidianas presenciales en La Plata y localidades cercanas.
Ver más actividades para hacer en casa · Leer sobre compañía y soledad
