Actividades sencillas para compartir con personas mayores en casa
No hace falta preparar algo extraordinario. Una propuesta significativa suele partir de sus intereses y de un ritmo cómodo.
No hace falta preparar algo extraordinario. Una propuesta significativa suele partir de sus intereses y de un ritmo cómodo.
Una foto, una receta o una canción pueden abrir historias sin convertir la charla en un examen de memoria.
Noticias positivas, cuentos breves, poesía o fragmentos de un libro conocido. La persona puede leer, escuchar o comentar.
Elegir canciones por décadas, artistas o celebraciones familiares. La música puede acompañar una charla o simplemente disfrutarse.
Ordenar fotos, cuidar plantas, preparar una merienda o elegir un menú son oportunidades de participación, siempre respetando la autonomía.
Un paseo o movimiento suave solo debe proponerse si es seguro para la persona y compatible con las indicaciones de sus profesionales de salud.
Ofrecer, no imponer. Si una actividad no interesa, cambiarla o disfrutar una conversación tranquila también es una buena experiencia.