Relato ilustrativo · Berisso

La caja de canciones

Hay recuerdos que no llegan con una pregunta. Llegan con una melodía.

Dos mujeres eligen un disco junto a una radio antigua

Esta historia es ficticia. Sus personajes fueron creados para explicar una forma posible de acompañar.

En un rincón del comedor de Ofelia había una caja de discos. Nadie la abría desde hacía años. Cuando le preguntaban qué quería hacer, respondía “lo que quieras” y la conversación terminaba demasiado pronto.

Una tarde hablaron de las fiestas de Berisso. Apareció el nombre de una orquesta, después una melodía tarareada y finalmente la caja. Ofelia fue pasando los discos con cuidado hasta detenerse en uno.

La música comenzó baja. Primero siguió el ritmo con los dedos. Luego recordó una parte de la letra y el nombre de una amiga con quien bailaba. La historia se extendió hasta una noche de verano, un vestido cosido por su madre y una vuelta a casa en colectivo.

Desde entonces cada encuentro incluía una canción elegida por ella. No para ejercitar la memoria ni cumplir una tarea: simplemente porque disfrutaba escucharla y contar lo que traía consigo.

La caja siempre había estado ahí. Lo nuevo fue tener con quién abrirla.

Las actividades significativas nacen de los gustos de la persona. No son tratamientos ni prometen resultados clínicos; son oportunidades de conversación, disfrute y vínculo social.